El País de la verdad (Informe Anasagasti Capítulo I)
A partir de hoy, ofrecemos la primera entrega del informe de Iñaki Anasagasti sobre el proceso de las elecciones parlamentarias del pasado mes de noviembre en Venezuela, es un documento extenso que creemos debe ser dado a conocer a pesar de que los integrantes de este grupo de opinión no coincidimos ni de lejos con las posturas ideológicas del Sr. Anasagasti. No obstante, este documento creemos que describe a la perfección el proceso electoral en un páis donde la sindéresis es una palabra en desuso, la autonomía de las instituciones es una comedia que ni tan siquiera es graciosa y el Estado de Derecho es sólo en los sueños de algunos pobres ilusos, valga nuestro ejemplo. No es ficción, es un documento verídico aunque pueda parecer lo contrario, se cumple más que nunca aquello de que, por descabellada que pueda parecer una situación cualquiera, Venezuela sigue siendo, el "país de la verdad".
COMICIOS PARLAMENTARIOS – 4 de diciembre de 2005
INFORME DEL SENADOR IÑAKI ANASAGASTI
(Miembro de la misión observadora internacional de la Unión Europea)
Capítulo I
Diciembre 2005 | SIN PELOS EN LA LENGUA | Participando en una Delegación de las cortes Generales viajé a Venezuela en un trabajo de Observación Internacional en las elecciones legislativas venezolanas celebradas el 4 de diciembre de 2005.
Cuento crudamente lo que vi tras siete años de ausencia de un país al que conozco apasionadamente, por lo que me sacan de quicio los comentarios superficiales hechos en Euzkadi por gentes que no respetan lo que los vascos de Venezuela viven junto al resto de los venezolanos que sufren un régimen populista y demagogo que está esquilmando la riqueza del país mientras no ataca las fallas estructurales de una sociedad y una economía asistencial motocultivadora del petróleo que como gran maná, el coronel Hugo Chávez distribuye sin control y como si fuera suyo. Eso es todo menos una democracia y una izquierda seria.
La pregunta que siempre hago a los condescendientes con el sistema autoritario del militar es siempre la misma. ¿Tú, aquí, en Euzkadi, te gustaría que gobernara un militar golpista que todos los domingos habla cuatro horas seguidas insultando a todo el mundo y convocara unas elecciones sin censo, sin que el voto sea secreto, sin posibilidad de control democrático y sin ayuda institucional a los partidos?. Si me contestan que en Euzkadi no pero en Venezuela si, les digo que son unos racistas que piensan que en Venezuela todavía la gente anda en taparrabos y hay que tender al estado asistencial paternalista con ayuda de Fidel Castro porque fórmulas para salir de la pobreza de las clases desposeídas las hay sin recurrir a dictadura y populismo alguno y sin aplicar recetas fracasadas del pasado.
He aquí pues lo que vi.
EN EL TAMANACO
Jueves, 1 de diciembre de 2005 | Voy a Madrid. Cojo la maleta. Me espera José quien me entrega el billete de vuelta Madrid-Bilbao. Voy al salón de autoridades. Algunos habían llegado. Estaba Enma Aparici, coordinadora del viaje y que trabaja en el gabinete del ministro Moratinos, e Isabel Menchón, a quien no conocía y que es responsable ministerial de la Observación Internacional. Manchón había estado en las elecciones en el Líbano y se preparaba para ir a las de Palestina y Bolivia. No sabía que en el ministerio hubiera gente que se dedicaba a esto. Había sido observadora en las últimas elecciones venezolanas y en el famoso revocatorio contra Chávez. De padres republicanos, había vivido veinte años en Nancy. Buena chica, aunque bastante chavista. Al poco llegaron Juan Barranco, ex alcalde de Madrid, hombre de gran bonhomía y María Xosé Porteiro en representación del partido socialista. Esta diputada recordaba cómo acompañó a Abel Caballero al Palacio de Miraflores hacía siete años como candidato en la campaña electoral gallega cuando yo entraba a visitar al presidente Caldera. Del Grupo Popular viajaron José Ignacio Echaniz, antiguo consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid que iba con su novia, una elegante chica llamada María Jesús, y el zamarro Dionisio García Carnero, senador zamorano y fumador de puros de la Castilla profunda. Jordi Jané y su esposa Marga, de CiU, que se ve de nuevo en el gobierno catalán y Miquel Bofill de Esquerra, nacido en el exilio de sus padres en Chile, izquierdoso, nacionalista, trabajador, y buena gente. Isaura Navarro por IU, niña chavista, un poco caprichosa que está en la Mesa del Congreso y que después de decir SI a nuestro comunicado conjunto final tras el viaje, consultó con Madrid y le dijeron que no lo firmase. Del Grupo Mixto viajó Begoña Lasagabaster con quien ya he estado en viajes parecidos en Guatemala, Lisboa, Israel. Como presentadora del Grupo eligieron a la Sra. Porteiro, cosa la cual no me hizo mucha gracia pues creí que Barranco tenía recorrido más que suficiente para hacerlo él, pero …, el Ministerio la señaló.
A Isabel Menchón se le ocurrió darnos una de teórica sobre las elecciones de forma fatigosa y pormenorizada explicándonos al dedillo lo que eran las “morochas” y las máquinas captahuellas así como el cuaderno electrónico, cosas ambas eliminadas por presión de la oposición. Y como la gente cayendo en los detalles me aburre mucho le llamé a mi hermana Maitena para que me dijese si yo estaba en el censo venezolano. Le di el número de identidad de mi carnet y ¡plas!, allí estaba yo como votante en los Riscos, Terrazas del Club Hípico. ¡Ostras Pedrín! Vaya censo. En eso me llamó uno de Europa Press y se lo conté diciéndole que veía que el censo no estaba actualizado al narrarle mi caso. La noticia salió y originó que al día siguiente ante los Observadores Europeos, la viceministra dijera que estaban pensando expulsarme del país. Intervino Luís Yánez diciéndole que era precisamente lo que yo quería. El caso es que no les quedó más remedio que aguantarme. Estando también en dicha espera surgió la noticia de que tanto Rajoy como Esperanza Aguirre habían estado a punto de perecer en un accidente de helicóptero en Madrid y como nos dijeron que el avión tenía un retraso de cinco horas, nos llevaron a almorzar, a un comedor de batalla, una carne tipo suela de zapato.
Allí estuvimos hasta las seis de la tarde debiendo haber salido a las doce. Debe ser que Iberia tiene los aviones en revisión de tal forma que se producen retrasos tan incomprensibles como el descrito. Ya dentro vimos que el avión tenía incorporado, en la clase business, ese nuevo tipo de asiento que se extiende totalmente y lo hace muy cómodo, así como un surtidito de películas variadas y una virguería que era la primera vez que veía: una cámara en la cola del avión que permitía ver todo el fuselaje, el despegue y el aterrizaje. Algo increíble.
Tras casi nueve horas, pasar una zona de turbulencias, ver tres películas, hablar con el vecino, un venezolano que trabaja en Movistar, llegamos a Caracas bastante cansados. Allí nos esperaba Gonzalo Fournier, un diplomático joven, antichavista con argumentos, que me causó una magnífica impresión, y que se volcó en el éxito del viaje.
Tras salir nos metieron en una furgoneta y ya de noche subimos de Maiquetía al hotel Tamanaco en Caracas por la autopista. No hacía calor y de lejos se veían los ranchitos de siempre con sus lucecitas navideñas que como mejora han pasado del bahareque y la uralita al ladrillo. Arriba, la vieja carretera Caracas-La Guaira, de 365 curvas, tantas como días un año y por la que subió en diciembre de 1939 mi aita con un grupo de exiliados del PNV llegando a aquella tierra que les acogía tan generosamente y donde comprobaron que las cucarachas volaban.
Me tocó la habitación 672, en la nueva ala de un clásico hotel de la Caracas del dictador Pérez Jiménez. Sólo faltó el sonido de la orquesta Billo’s Caracas Boys amenizando el sarao. Millones de recuerdos se me agolparon en la cabeza.
COMIENZA LA RONDA DE CONSULTAS
Viernes, 2 de diciembre de 2005 | Los programas de televisión venezolanos son tempraneros y de gran viveza. La oposición argumentaba su desconfianza al sistema electoral, la polarización, el que el voto no fuera secreto, el complicado sistema electrónico, la ausencia del censo. Lo hacían con mucha vehemencia. La cadena oficial sacaba militares con cara aburrida. A mí los militares me gustan en los cuarteles o en misiones humanitarias. No en política. Y el gobierno venezolano es un gobierno militar que viste de paisano. Desayunamos. La oferta de jugos y frutas es extraordinaria. Venezuela tiene una variedad tropical inusual. Sólo por un desayuno en el Tamanaco vale la pena ser Observador Internacional.
Hicimos tiempo porque falló la viceministra de exteriores que prefirió darnos plantón y a las doce fuimos a la residencia del embajador donde nos recibió su anfitrión Raúl Morodo. La última vez que había estado allí había sido en tiempos del embajador De Armas y anteriormente en el viaje de Garaikoetxea en 1983. En 1969 también estuve pero fuera y con una pancarta de EGI pidiendo que les salvaran la vida a los condenados a muerte en Burgos.
La embajada en el Country Club sigue igual. Lo único nuevo es un busto del rey Juan Carlos que con su cabezota de bronce vigila las entradas y salidas del recinto. Los españoles se ríen de los venezolanos porque éstos tienen la costumbre de poner un busto de Bolívar hasta en el water. ¿Y ellos con Juan Carlos?.
El embajador que no nos había ido a recibir al aeropuerto la víspera ni nos fue a despedir siendo delegación oficial de alto rango con dos miembros de las Mesas del Congreso y del Senado me hizo un saludo especial. Yo, en el último año he pedido en varias ocasiones la dimisión de este hombre volcado en el chavismo y que está haciendo un papel muy poco diplomático y neutro como requieren las circunstancias. Morodo es de los pocos embajadores políticos que hay y a sus 73 años no va a cambiar. Fue del PSP con Bono. Es un tipo con experiencia, una figura de la transición, un bon vivant y un cínico de aupa. Estaba junto a Barranco cuando murió Tierno Galván. Le dije que en el libro de Arzalluz éste le nombra y que sin embargo él no le nombra en el suyo. “¿En qué?”, me preguntó. “Pues en relación a los libros que no le devolviste y cuando le organizasteis un homenaje a Fraga”. “Eso no fue así pues Fraga me encarceló y no le puedo ni ver”. “Te mandaré el libro y refútale cuanto quieras”. “Lo haré”.
Morodo tiene la embajada dividida. El ministro Consejero Javier Triana es un tibio que no quiere alarmar al personal. El resto no le secunda. El encargado del CNI, Ignacio Prieto, que estuvo en Irak, conoce como nadie la revolución chavista y es un hombre que también me causó una buena impresión. Le pregunté si el ministro de defensa o el de exteriores condicionan sus informes y me dijo que no, que son circuitos distintos. Bono está mejor informado que Moratinos.
Después de hablar y discutir sobre la situación venezolana y dar cuenta de un buen almuerzo en el jardín de la embajada con una temperatura típica de la ciudad de la eterna primavera, Morodo nos contó cosas de Chávez con quien al parecer mantiene hilo directo. Dicen incluso que ni pisa la embajada. Despacha desde la residencia. Y tras la comida comenzó la ronda de consultas.
Los primeros fueron Liliana Ortega, directora de Cofavic que es una ONG dedicada a los derechos humanos, Carlos Correa, Coordinador de Provea, otra ONG de Derechos Humanos y Luis Pedro España, sociólogo y coordinador del libro “Detrás de la pobreza”. Salvo el coordinador de Provea, que era partidario de participar de forma crítica, los demás no. En el caso de Liliana Ortega, cuya oficina fue abierta con ayuda de la Cooperación Vasco Venezolana, su ONG nació a raíz del famoso “Caracazo”, cuando los ranchos bajaron a Caracas y dicen que hubo una masacre no dilucidada de 89.600 personal por uso indiscriminatorio de la fuerza. Amenazada de muerte, lleva escolta.
Los tres nos ilustraron sobre la falta de garantías, la ausencia de derechos civiles y políticos, lo difícil que es encontrar espacios de encuentro, la creciente concentración de poder, la sospecha del censo electoral, la imposibilidad de expresión de las minorías, la existencia de escuadrones de la muerte. Calculaban unos 5.900 casos de “ajusticiados” sin justicia entre los años 2000 a 2005 por dichos escuadrones, la imposibilidad de auditar la política de becas, la debilidad institucional, el hecho de que la gente no sabe si está vigente la alternabilidad democrática o si Chavez es para siempre, la existencia inquietante del “secuestro Express”, el estado paternalista asistencial que le da a la cosa una pátina social que no tiene, el secuestro constante de ganaderos, concretamente 16 españoles en el estado Yaracuy, la ausencia de un mínimo de confianza en el sistema electoral, el cansancio de la gente que quiere que todos se bajen del ring y acabe la pelea, la cada vez mayor presencia del estado represivo, el que se desconozca el ABC de la democracia, una política social clientelar y de corto plazo sin atacar los males estructurales, el ventajismo electoral, la necesidad de que adversario vea al otro y la urgencia de que el estado garantice la competencia. Hicimos preguntas y nos quedamos con la copla: la cosa no puede estar peor.
Imagen: J. Nieto


Soy la "Tierra de Gracia" y mi capital, la "Sucursal del cielo". Soy víctima de nombres tan cursis como los dos anteriores a los que se suma "Pequeña Venecia", que, se supone, es lo que significa mi nombre. Creo en el fondo, que esos nombres tan empalagosos han influenciado mi destino, marcado mi personalidad, jodido el resto de mi vida... Por mis venas fluye una sangre negra, como el alma de los incapaces que por lo general, han gobernado en mis feudos. Mi corazón debería ser duro como el hierro o cualquiera de esos otros minerales que abunda en mi interior, frío como los diamantes, interesado como el oro, así sería inmune a todo.


Mercedes dijo
Tampoco coincido ideológicamente con Anasagasti pero creo que en este informe ha dado una radiografía exacta de la situación venezolana. Sabemos que Anasagasti conoce Venezuela mejor que nadie.
20 Diciembre 2005 | 06:18 PM