Soy la "Tierra de Gracia" y mi capital, la "Sucursal del cielo". Soy víctima de nombres tan cursis como los dos anteriores a los que se suma "Pequeña Venecia", que, se supone, es lo que significa mi nombre. Creo en el fondo, que esos nombres tan empalagosos han influenciado mi destino, marcado mi personalidad, jodido el resto de mi vida... Por mis venas fluye una sangre negra, como el alma de los incapaces que por lo general, han gobernado en mis feudos. Mi corazón debería ser duro como el hierro o cualquiera de esos otros minerales que abunda en mi interior, frío como los diamantes, interesado como el oro, así sería inmune a todo.